
Ahora que aprietan los calores, los externos y los internos, le ofrezco a la audiencia femenina estas sencillas instrucciones para que pueda identificar a los "singles" que pueblan nuestras costas. Para reconocerlos basta con atender a las zonas enrojecidas de la espalda que lucen allá donde no alcanzan a extenderse la crema protectora. Estas señales identificativas no sirven para las mujeres ni para los hombres gays, que no muestran tanto recelo al contacto físico con el compañero/a de toalla.




