
La gota que ha colmado el vaso no han sido las lluvias inexistentes que anunciaron para este fin de semana, sino esa alarma "naranja" que nos hizo temer por estos días de descanso a pleno sol. Y es que estoy más que harto de que me alerten porque haga calor en verano, nieve en invierno, o aparezca polen en primavera. Espero que no vuelvan a ponerme el corazón en vilo hasta que, por poner ejemplos estacionales, caigan las hojas en primavera o madure la fruta en invierno. Claro que se trata de una estrategia de escamoteo de la realidad y así tenernos entretenidos con estupideces que no vienen al caso. A ver cuándo esas autoridades "competentes" establecen alarmas para asuntos de verdadera trascendencia, como la imbecilidad de los políticos o la tasa del paro.