
¿Qué fue primero, el café descafeinado, la leche desnatada, las ligeresas, las cervezas cero-cero...? Continuando esta política insípida, ahora el ejército se nos presenta como una ONG. Nada de tiros, ni de bombardeos, ni de saqueos y violaciones; lo suyo es hoy en día construir puentes, administrar fármacos y entretener a niños. Si llega a ver Millán-Astray a sus aguerridos legionarios, se pone el parche en el ojo bueno.